6:19-21
6:19-21
No se pudo cargar la disponibilidad de retiro
Obra original sobre madera de 15x22 cm que integra ceniza, paja, pintura acrílica dorada, resina negra y marco dorado incorporado en una meditación material sobre transitoriedad y permanencia.
6:19-21: Tesoros terrenales y celestiales
El título evoca el pasaje de Mateo sobre aquello que las polillas consumen y el óxido destruye frente a lo que permanece incorruptible. Esta referencia bíblica se materializa en un diálogo entre elementos efímeros y eternos: la paja —fibra vegetal vulnerable, alimento de polillas— y la ceniza —residuo que es final e inicio, lo ya consumido por el fuego— contrastan con el oro del acrílico y el marco, símbolo ancestral de lo imperecedero.
La resina negra aporta densidad terrenal, peso y opacidad, mientras que el dorado introduce luz, elevación y trascendencia. El marco dorado no es añadido decorativo: está incorporado a la obra como umbral entre lo profano y lo sagrado, entre el plano material y el espiritual.
Arqueología espiritual y materia simbólica
Cada material porta su propia memoria y carga simbólica. La paja conserva huellas de ciclos agrícolas, cosecha y descomposición. La ceniza es testimonio de combustión, transformación irreversible. El oro —aunque sea acrílico— evoca siglos de iconografía sacra, retablos, relicarios. La obra se convierte en un ejercicio de arqueología emocional y espiritual donde la materia no ilustra conceptos: los encarna.
Inscrita en la tradición del informalismo matérico europeo, la pieza emplea técnicas de adición y sustracción de capas para generar una topografía que reacciona con la luz. Bajo distintas luces, la obra se pinta a sí misma ante los ojos del espectador, revelando contrastes entre lo opaco y lo luminoso, lo denso y lo etéreo.
Entre pintura y relicario
El formato íntimo (15x22 cm) y el marco dorado integrado sitúan la obra en el umbral entre pintura contemporánea y objeto devocional. Es geografía interior y paisaje sin perímetros definidos, donde lo material y lo simbólico se funden en una reflexión sobre aquello que perdura más allá de la destrucción.
Una propuesta de rigor conceptual y coherencia formal, destinada a coleccionistas que valoran la investigación material, la intensidad discursiva y el misterio primitivo de los objetos cargados de significado.
Detalles técnicos
- Pieza única, hecha a mano
- Dimensiones: 15 x 22 cm
- Materiales: madera, ceniza, paja, pintura acrílica dorada, resina negra, marco dorado incorporado
- Firmada por el artista
Xabier Liz (Santiago de Compostela, 1971) desarrolla un lenguaje plástico donde la materia es origen y significado. Influenciado por Leopoldo Nóvoa y el arte tradicional africano, sus obras son ejercicios de arqueología emocional que transforman elementos extraídos de la naturaleza en paisajes sin perímetros definidos.
